Comentando el requisito de un camino de desarrollo predictible, recordaré que él está relacionado con el hecho de que los organismos son reactores químicos que operan en puntos distantes del equilibrio termodinámico y en los cuales son prominentes los procesos de autocatálisis. Sistemas químicos con esas características tienden a la autoorganización.
Pero en sistemas físico-químicos “inanimados” que tengan esas características, no encontramos nada de la estabilidad y autorregulación que son prominentes en los sistemas vivos. Interesa, entonces, mostrar que estas propiedades se relacionan estrechamente con las bases de la Bioquímica.
Saunders ha resumido estas últimas características de un modo bastante adecuado al decir: “Una de las características más llamativas del proceso de desarrollo es que es estable... Lo que es estable no es el estado del embrión en un momento dado, sino su camino de desarrollo”.
Esta trayectoria sí es estable autorregulada, “homeorrética”, en la expresión que introdujo Waddington hace muchos años.
Ahora bien, parece razonable pensar que una trayectoria estable de desarrollo corresponde a una dinámica fisicoquímica que sea ordenada, no caótica. Y al pensar en las condiciones necesarias para generar una dinámica de ese tipo, uno se encuentra con algunas que dan una luz interesante.
Es relativamente fácil simular la evolución de redes muy complejas de reacciones químicas, con tal que cada una de estas reacciones tenga una alta especificidad, o sea, que cada una de las especies químicas pueda reaccionar solo con un número limitado de las otras que están presentes en el sistema. Kaufmann lo expresa señalando la necesidad de redes de baja conectividad, o lo que es lo mismo, de reacciones de alta especificidad, en las que intervienen moléculas de alto contenido informacional.
Esto sugiere que —al menos en parte— la presencia de trayectorias de desarrollo homeorréticas, robustas y predecibles es una expresión de que el sistema es un sistema dinámico complejo, formado por moléculas de alto contenido informacional respecto de las reacciones en las que participan.
Un testimonio “experimental” de la robustez de las trayectorias lo proporciona el estudio de los embriones generados in vitro. Ellos evolucionan en diversos medios (úteros distintos, por ejemplo), desarrollando estrictamente sus características iniciales. Si no fuera así, el proceso de FIV no tendría interés práctico.
Comentando el requisito de unidad discreta o sistema físicamente circunscrito, habría que decir que él se establece en un momento preciso, cuando de dos células se hace una sola al fusionarse las membranas del espermio y el óvulo en la fecundación. Allí se establece un sistema de macromoléculas de composición enteramente nueva: el proteoma del zigoto es obviamente distinto del de los gametos, aunque se lo considera (hipótesis perfectamente legítima como una suma de ellos). Este proteoma es el punto de inicio de la trayectoria de desarrollo de un nuevo organismo.
Comentaré brevemente el segundo punto de la caracterización que hacía: organismo de la especie humana . El sello de la pertenencia a la especie es de nuevo la trayectoria previsible del zigoto, la cual se puede corroborar con estudios cromosómicos, etc.
Conviene ahora hacer una breve descripción del comportamiento del proteoma del zigoto en las horas que siguen a su constitución por la penetración del espermio. Recuérdese que en la génesis de estos cambios participan elementos de origen tanto paterno como materno, los que ahora entran al diseño de una trayectoria conjunta.
— La penetración del espermio trae eventos inmediatos que bloquean la polispermia, reforzando así la condición de “unidad discreta” que tiene el zigoto. Son ellos, los cambios electroquímicos en la membrana, la exocitosis de los gránulos corticales, la modificación del córtex, y el término de M II.
— Los componentes de la cabeza espermática sufren cambios importantes: la envoltura nuclear se desintegra; se observa un decondensación de la cromatina, cuyos correlatos bioquímicos son la reducción de los grupos disulfuro de las protaminas, y el reemplazo de estas —proteínas características del espermio— por histonas de origen ovular. (Mientras esto ocurre, la cromatina materna pasa a interfase). Luego se desarrolla la envoltura nuclear en torno a la cromatina de origen espermático. La síntesis de ADN empieza entre 8 y 14 horas después de constituidos los pronúcleos, obviamente con participación de especies químicas de ambas procedencias.
Tenemos así, por ejemplo, que en el llamado “pronúcleo masculino” la mayor parte de sus componentes (con la fundamental excepción de la mitad del ADN) son de origen ovular. El proceso hasta aquí es una línea de desarrollo en la que intervienen cooperativamente biomoléculas de origen espermático y de origen ovular.
Los pronúcleos se ubican luego en el centro del zigoto, y los centríolos provenientes del centríolo del espermio únicamente se ubican hacia los polos, con lo cual se puede iniciar la fase M de la primera división de segmentación. Todos los procesos que llevan a ella requieren pues de la acción cooperativa de biomoléculas paternas y maternas entrelazadas en una única línea de desarrollo.
Hasta la etapa de cuatro blastómeros, el desarrollo del embrión se opera en un proteoma peculiar, frente a un genoma silencioso. Lo único que se puede colegir de esto es que hay una etapa de la vida individual en la cual la trayectoria de desarrollo se prosigue sin intervención del genoma y por la interacción de otras biomoléculas.
Tal vez vale la pena recordar aquí dos cosas: a) veíamos que la mantención de una dinámica ordenada requiere el desarrollo de reacciones altamente específicas entre moléculas de alto contenido informacional: no está entre los requisitos que entre ellas deban figurar ininterrumpidamente los ácidos nucleicos, y b) hay hipótesis sobre biogénesis (Kaufmann) que postulan la mantención prolongada de fenómenos vitales, sin presencia necesaria de ácidos nucleicos.
Lo que es esencial en el desarrollo individual es la mantención inalterada de la trayectoria y es evidente que ella no es puesta en cuestión por la ausencia temporal de expresión del genoma, cuando queda temporalmente a cargo de la interacción de biomoléculas de alto contenido informacional. |