El aborto: Mitos y realidades
Por Oscar Fernández Espinosa de los Monteros
Respuestas a los principales argumentos
que se proponen para abortar
“A veces se usa una expresión de refinada
hipocresía para denominar el aborto provocado: se dice que es la
interrupción del embarazo (...) La horca o el garrote pueden llamarse
interrupción de la respiración, y con un par de minutos basta. Cuando se
provoca el aborto o se ahorca, se mata a alguien. Y es una hipocresía
más considerar que hay diferencia según en qué lugar del camino se
encuentre el niño que viene, a qué distancia de semanas o meses del
nacimiento va a ser sorprendido por la muerte. Con frecuencia se afirma
la licitud del aborto cuando se juzga que probablemente el que va a
nacer (el que iba a nacer) sería anormal, física o psíquicamente. pero
esto implica que el que es anormal no debe vivir, ya que esa condición
no es probable, sino segura. Y habría que extender la misma norma al que
llega a ser anormal por accidente, enfermedad o vejez. Y si se tiene esa
convicción, hay que mantenerla con todas sus consecuencias” [1].
La misma afirmación del derecho a la maternidad consciente y responsable
es anulada, puesto que se persigue tal maternidad interrumpiéndola.
Se habla y hasta se discute sobre el aborto, sin embargo a veces se
carece de ideas claras; es por esto que a continuación se procura dar
respuesta a algunos de los principales argumentos que los partidarios
del aborto plantean.
1 MITO. Nadie está a favor del aborto..., pero en ocasiones es la única
salida.
REALIDAD. Este mito halaga a los oídos, pero no es verdadero. Afirmando
que se es conciente de la realidad del aborto se pretende justificar
como la única salida a la angustiante situación que supone un embarazo
no deseado y se hace caso omiso de que la peor angustia para una mujer
vendrá después del aborto.
La Dra. Maria Simon, psicóloga en la Clínica Ginecológica Universitaria
de Würzburg (Alemania), ha realizado un estudio de las consecuencias
psíquicas del aborto. La propia autora expone los resultados de esta
investigación. Señala que tras un aborto se acumulan las siguientes
consecuencias psíquicas: sentimientos de remordimiento y de culpa,
oscilaciones de ánimo y depresiones, llanto inmotivado, estados de miedo
y pesadillas. Frecuentemente estos fenómenos van acompañados de
perturbaciones físicas, como alteraciones del ritmo cardiaco o de la
tensión arterial, migraña, trastornos del aparato digestivo o calambres
en el vientre. Inmediatamente tras el aborto y bastante tiempo después,
las pesadillas tienen como tema niños pequeños muertos. Al 52% de las
encuestadas les molesta ver a mujeres embarazadas porque les recuerdan
sus propios hijos abortados. En el 70% de las mujeres surge una y otra
vez el pensamiento de cómo serían las cosas si el niño abortado viviera
ahora. Además, las encuestas arrojan proporciones de hasta 50% de
uniones que se rompen después de un aborto [2].
A semejante conclusión llegó el Dr. Nathanson. La mujer que se sometía a
este procedimiento, pasado el tiempo, presentaba síntomas no sólo en su
aspecto físico (cefalea, gastralgia, etc.) sino también en el emocional
(insomnio, crisis de angustia, crisis depresivas, abuso de alcohol,
frigidez, etc.). Lo mencionado hasta aquí se hace tomando en cuenta que
la experiencia del aborto provocado puede generar dos posibilidades:
ningún efecto psicopatológico o algún efecto. En el primer caso se
tratará de pacientes con cierto grado de insuficiencia psíquica o
trastorno de la personalidad de tipo sociopático, y que por lo mismo,
les falta conciencia de su propia conducta y de su trascendencia. En
cambio la experiencia del aborto provocado en una personalidad normal,
se asocia negando la culpa. Ante un caso de Síndrome post-aborto (SPA),
se impone la actitud terapéutica y comprensiva, así como la ayuda
espiritual [3].
Así pues, el recurso al aborto no significa una verdadera solución, sino
todo lo contrario, posteriormente se convierte en un grave problema.
Por otra parte, siempre existen alternativas menos violentas que el
aborto. A este respecto, las estadísticas nacionales del Centro de Ayuda
a la Mujer, después de 11 años de atención han llegado a la mismo
conclusión.
Las razones por las que una mujer decide recurrir al aborto son las
siguientes:
1) 51.6% sociales
2) 22.8% económicas
3) 14.3% familiares
4) 5.7% salud
5) 3.3% personales
6) 2.2% violación
Las ayudas que se les ofrecen para salir adelante de su problema sin
poner en riesgo su propia vida y la de su hijo son: orientación
educativa sobre el valor de su persona y autoestima, despensas, bolsa de
trabajo post-parto, media beca para atención prenatal y parto en
instituciones públicas y privadas, albergue y respaldo frente a la
familia, canalización a instituciones de salud y atención de embarazos
de alto riesgo, asistencia psicológica para el tratamiento del síndrome
post-violación y canalización a organismos que pueden dar en bebés en
adopción [5].
Gracias a esas ayudas se han podido salvar de la muerte a cientos de
bebés, pues habitualmente las madres optan por su hijo.
Pero aun así, algunas personas estimulan a las mujeres a optar mejor por
el aborto, presentándolo como el camino “más fácil” o como la “única
salida”. Sin embargo esas mismas personas ignoran o parecen olvidar, que
el aborto no es la “única salida”, sino la “peor salida”.
2 MITO. Debería permitirse el aborto ante un embarazo no deseado, porque
trauma a la mujer.
REALIDAD. La experiencia ha demostrado que si se le deja nacer, muchos
hijos no deseados se convierten en muy queridos. Es probable, incluso,
que nosotros mismos al principio no fuimos unos hijos deseados, pero sí
acogidos.
Stan Sinberg confiesa en The Baltimore Sun estar perplejo, como
partidario del derecho al aborto, desde el día en que supo que él estuvo
a punto de ser abortado: en una reunión su propia madre le confesó que
al enterarse que estaba embarazada, intentó abortarlo; su padre dijo que
trataría de encontrar a alguien que realizara el aborto y al no
encontrarlo -o no buscarlo-, lo tuvieron. Así pues, él debía su
existencia a una legislación social a favor de la vida; vive gracias a
que su mamá no tuvo el derecho al aborto [6]. ¡Cuántos deberán su vida a
una legislación así! No es fácil averiguarlo.
La mujer que acude a una clínica de abortos, puede tener seguridad de
que no le informarán bien acerca de los traumas que podrá sufrir años
más tarde, si toma la decisión de abortar.
Pero en el fondo, en muchos partidarios del aborto existe el
convencimiento de que toda inclinación, si es acogida, tiene derecho a
que se satisfaga, independientemente de si es justa o no la pretensión,
y eso no es válido. Así por ejemplo, ante el deseo que alguien pueda
tener de matar a su vecino, no debe llevarse a la práctica tan sólo
porque se contrapone al gusto de aquél de conservar su vida, sino en
primer lugar porque es injusto hacerlo. Por tanto, ¿con qué derecho se
niega la vida a quien no ha cometido ningún delito?
3 MITO. El embrión es sólo una masa de células. La vida propiamente
humana inicia a partir de que se registra actividad cerebral, y en el
feto esto se da pasados muchos meses.
REALIDAD. La biología moderna enseña que los progenitores están unidos a
su descendencia por un eslabón material que es el DNA. En cada célula
reproductora, este filamento de un metro de longitud aproximadamente,
está cortado en piezas (23 en el ser humano). Cada segmento está
cuidadosamente enrollado y empaquetado (como sucede en un casete), de
tal manera que al microscopio aparece como un bastón, un cromosoma [7].
Es exclusivo de los seres humanos poseer 23 pares de cromosomas en las
células.
La genética enseña que desde el momento de la fecundación existe un ser
humano con todo el material genético que se va a desarrollar a lo largo
del tiempo; algo semejante a como en una cinta de casete que tiene
modificaciones físicas y hace que al colocarlo en un aparato de casetes
se escuche el jarabe tapatío, aunque ni la cinta, ni el aparato tengan
un mariachi, ni guitarras, ni trompetas.
edad aproximada y características
1 día.- 1 célula con 23 pares de cromosomas al unirse las células
germinales
3-4 días.- Se traslada hacia el útero
5-9 días.- Se implanta por sí mismo en el útero
10-15 días.- Suspende el ciclo menstrual de su madre, mide tan sólo 2 mm
20 días.- Se establecen el cerebro, el sistema nervioso y la columna
vertebral
21 días.- El corazón empieza a latir, y continuará latiendo hasta la
muerte
28 días.- Se forman músculos y se manifiestan brazos y piernas
30 días.- Es 10,000 veces más grande que la célula primera, ahora mide
4.5 mm
40 días.- Se detectan las ondas del cerebro
42 días.- Comienza a producir células sanguíneas. Sería la segunda
menstruación de la madre de no estar embarazada
60 días.- Mide 3 centímetros, tiene impulsos eléctricos cerebrales
Aceptar el que tras la fecundación, un nuevo ser humano ha comenzado a
existir, no es cuestión de gusto u opinión ¿puede alguien sostener
seriamente que lo que hoy es humano, ayer que estaba en el útero no lo
era? Lo que se extrae del útero cuando se realiza un aborto ¿es una cosa
o un ser viviente? Y si es ser viviente, ¿a qué especie pertenece?
Y en caso de “duda”, la única actitud razonable sería cuidar el
embarazo, y no destruirla. Así por ejemplo: si alguien va de cacería con
un amigo y escucha un ruido, no disparo, ante la duda de si es un jabalí
o su compadre que ronca muy parecido.
No existe un ser humano adulto que no haya pasado antes por ser embrión,
feto y bebé. Por eso se dice que si el vientre de la madre fuera
transparente, el aborto provocado se vería de otra manera.
El sentido común -que no necesita conocimientos científicos- nos dice
que lo que se lleva en el seno materno es algo vivo, sin embargo algunos
dudan de que se trate de un ser humano, pero, ¿si no es un ser humano,
qué tipo de ser es?, si no se tuviera la convicción de que es un ser
humano ¿por qué los pro-abortistas buscan que se interrumpa su
crecimiento? y ¿por qué todo el mundo espera el nacimiento de un ser
humano?
La experiencia demuestra que sí es un ser humano. Al presentarse el
parto a nadie se le ocurre llamar a un veterinario por si nace un
gorilita, o un cocodrilo; ni se acude a un botánico, por si da a luz una
flor de zempazúchitl [8].
4 MITO. El aborto debe permitirse porque la mujer tiene derecho a
disponer de su cuerpo.
REALIDAD. Tratándose del aborto no se está manipulando el propio cuerpo,
sino que se acaba con la vida de otra persona sobre la que no tiene
derecho, menos aún de eliminarla. Además, el derecho al propio cuerpo
tiene sus límites; por ejemplo, no es permitido manejar en estado de
ebriedad, venderse como esclavo, o desvestirse en vía pública, y esto
¿por qué? porque ser dueños del propio cuerpo no justifica cualquier
acción.
En años recientes, ciencias como la genética, la inmunología y la
fecundación in vitro (fivet) lo han demostrado cada una por su cuenta:
madre e hijo son seres distintos. De ella recibe alimento y espacio para
vivir. En efecto, la posibilidad misma de la fivet representa una prueba
contundente de que el embrión no constituye un apéndice de la madre.
A la mujer que ha consentido acabar a su propio hijo, una sociedad
permisiva quizá no encuentre gran dificultad en dejar pasar esa acción,
lo peor es que ella misma no se lo perdonará fácilmente. Y si
efectivamente se sobrepone y hace callar a su conciencia, lo hace a base
de insensibilizarse, de destruir su sentido de valores, de
desfeminizarse, de deshumanizarse [9].
De hecho, en principio, ningún tipo de mujer normal persiste en apoyar
la muerte de los hijos, en todo caso buscaría otras alternativas no
violentas o menos brutales.
Cada vez se lucha más contra la violencia intrafamiliar, por lo que se
puede preguntar: ¿cabe peor violencia que matar a un hijo en el seno
materno?
5 MITO. Que el aborto lo decidan los médicos, ellos saben si es
conveniente o no realizarlo en cada caso.
REALIDAD. Los médicos se someten a un largo período de enseñanza
superior y práctica técnica. Aprenden a diagnosticar las enfermedades y
aportan al enfermo la preparación especializada. Por realizar estos
servicios se les compensa con el pago, con un reconocimiento especial y
con el privilegio de invadir el cuerpo ajeno con autoridad [12]. Sin
embargo, eso no les otorga el derecho a decidir si conviene o no el
aborto, pues los intereses para admitirlo pueden ser múltiples.
Desde hace años existe en Estados Unidos el negocio llamado “Industria
del aborto”. Anualmente se realizan en ese país alrededor de 1.3
millones de abortos y se cobra un promedio de 350 dólares por cada uno.
Carol Everett estuvo envuelta en este negocio en el área de Dallas,
Texas desde 1977 hasta 1983, como directora de cuatro clínicas y dueña
de dos de éstas. En aquél entonces el precio oscilaba entre los 185 y
1,250 dólares según el estado de adelanto del embarazo. Ella
personalmente llegó a ganar 150,000 dólares anuales. Más tarde la Sra.
Everett se alejó de la industria del aborto por una conversión religiosa
[13].
El ginecólogo norteamericano George Flesh, decidió abandonar la práctica
del aborto cuando empezó a sufrir ataques de ansiedad, con náuseas,
palpitaciones y vértigo. El mismo explica por qué, en un artículo: “Ya
no estaba orgulloso de ser cirujano. Cuando volvía del trabajo y
abrazaba a mis hijos, me sentía indigno de que Dios me hubiera bendecido
con sus caras sonrientes. Al comienzo de mi ejercicio profesional, una
pareja de casados vino y me pidió que les practicara un aborto. Como el
cuello uterino de la paciente estaba rígido, no pude dilatarlo para
llevar a cabo la operación. Le dije que volviera la semana siguiente,
pasada la cual el cuello uterino estaría más blando. La pareja volvió y
me dijo que había cambiado de opinión. Les asistí en el nacimiento de su
hijo siete meses después. Años más tarde, pude jugar con el pequeño
Jeffrey en la piscina del club de tenis del que sus padres y yo éramos
miembros. Era un niño precioso y feliz. Yo estaba horrorizado al pensar
que tan sólo un obstáculo técnico me impidió terminar con su vida en
formación (...) Todas las mañanas, cuando abrazaba a mis hijos, empezaba
a pensar en el aspirador que usaría dos horas después. Era una tensión
emocional que no podía aguantar” [14].
La cuestión del aborto inducido no es algo que deba resolver el médico,
del mismo modo que la pena de muerte no es de la competencia de los
ingenieros por el hecho de que se use la silla eléctrica.
6 MITO. Que el aborto sea legal por los que sí lo deseen, si alguno no
está de acuerdo, que no lo haga, pero no quiera imponer su criterio
sobre los demás. Además, el actual régimen legal que penaliza el aborto
está en desuso, a nadie se persigue por aborto.
REALIDAD. Las leyes cumplen una determinada función: lograr un Estado de
Derecho. Al declarar un precepto como conveniente se postula un criterio
social de comportamiento, que, de hecho, puede ir en beneficio o no de
los fines de los ciudadanos. En el caso del aborto, es claro que no
censurarlo va en perjuicio de la persona humana.
Lo mismo hace el derecho penal, siempre impone convicciones. Cabría
incluso afirmar que resultaría inconcebible si renunciara a ello; tan
absurdo sería, desde el punto de vista de su objeto, dar paso a la
sanción penal sin estar convencido de que el bien protegido lo merezca,
como dejar el cumplimiento de sus normas al libre arbitrio de cada
sujeto [16].
Sin embargo, es frecuente escuchar, en cierto ambiente político, que se
está a favor de la vida, pero que se apoya el aborto por respeto a
quienes mantienen otros puntos de vista. Lo que no mencionan es que ese
respeto por la opinión ajena, tiene sus límites, porque ninguno apoyaría
una ley que protegiera la vida de todos, pero permitiera a cualquiera
privarle de la suya.
El aborto siempre es un acto violento que no debe ser alentado, y quien
es indiferente ante la violencia, favorece a quien la ejerce. En este,
como en otros casos, quien busca una posición neutral o apoya la libre
elección, realmente favorece el aborto. Ese mismo aceptaría que, por
ejemplo, en la Alemania Nazi se hubiera hecho este razonamiento: yo soy
neutral, pero si tú quieres realizar el genocidio, es asunto tuyo,
atente a las consecuencias, pero tú escoge.
Siguiendo la lógica del mito también se podría decir: si tú no quieres
violar, no violes, pero no impongas tu criterio sobre los demás, ¿cómo
suena esto?
Se dice ser pro-choice, a escoger que muera un inocente. Por eso la
pregunta ¿es el aborto una válida elección de la madre? ¿acaso se puede
“escoger” la suerte del vecino, de la suegra o del hermano? ¿por qué se
ha de poder escoger la suerte del hijo?
7 MITO. El aborto es un asunto de la propia conciencia, es una cuestión
personal, íntima, en la que ni la legislación, ni la religión, ni nadie,
excepto la propia madre, debe intervenir.
REALIDAD. Aunque todos debemos seguir la propia conciencia, el papel de
ella no es crear la verdad,; y en lo particular respecto al aborto no es
un asunto de la propia conciencia, una cuestión personal, íntima, en la
que nadie debe intervenir, porque afecta en concreto a una persona, al
no nacido, que es conducido a la muerte.
No hay que perder de vista que quien aborta acaba con la vida, la
libertad, la intimidad y la conciencia de otra persona, por eso mismo,
cuando se defiende la vida humana del no nacido, no se está en contra de
la mujer, sino a su favor, ya que estadísticamente está demostrado que
por cada dos abortos, uno era del sexo femenino. Protegiendo la vida
desde la concepción se establece que ninguna mujer podrá ser agredida,
ni siquiera en el vientre de su madre.
Si se realizan campañas a favor de la conciencia ecológica, cuanto más
debemos hacer por los seres humanos.
La Madre Teresa de Calcuta lo entendió y explicó con claridad:
promoviendo el respeto al ser humano no nacido como condición para la
paz social. A continuación se transcriben algunos párrafos de sus
palabras en el Desayuno de la Oración Nacional en Washington, D. C. ,
(4-II-94):
“Mediante el aborto la madre no aprende a amar, sino que mata hasta a su
propio hijo para resolver sus problemas. Y, mediante el aborto, se le
dice al padre que no tiene que tomar ninguna responsabilidad con el niño
que ha traído al mundo. El padre probablemente ponga a otras mujeres en
el mismo problema. De manera que el aborto sólo conduce a más abortos.
“Cualquier país que acepte el aborto no está enseñando a su gente a
amar, sino a que use cualquier violencia para conseguir lo que quieren.
Es por eso que el mayor destructor del amor y la paz es el aborto.
“Mucha gente está muy, muy preocupada con los niños de la India, con los
niños de Africa, donde bastantes mueren de hambre, y cosas por el
estilo. Mucha gente también está preocupada por toda la violencia en
este gran país de los Estados Unidos. Estas preocupaciones son muy
buenas. Pero con frecuencia esta misma gente no se preocupa por los
millones que están siendo asesinados por la decisión deliberada de sus
propias madres. Y es por esto que es el mayor destructor de la paz hoy
en día: el aborto, que trae a la gente tal ceguera.
“Y por esto yo suplico en la India y suplico en todas partes: Valoremos
de nuevo a los niños. El niño es el regalo de Dios a la familia. Cada
niño es creado en la especial imagen y semejanza de Dios para cosas más
grandes, para amar y ser amado (…) debemos valorar de nuevo a los niños
para que sean el centro de nuestro cuidado y preocupación.
“(…) Estamos combatiendo el aborto con la adopción, cuidando a la madre
y adoptando a su bebé. Hemos salvado miles de vidas. Hemos dicho a
clínicas, a hospitales y estaciones de policía: Por favor, no destruyan
al niño; lo tomaremos. De manera que siempre tenemos a alguien que le
diga a la madre en problemas: Ven, cuidaremos de ti, le daremos un hogar
a tu hijo. Y tenemos una tremenda demanda de parejas que no pueden tener
hijos (…)
“Por favor no maten al niño. Yo quiero al niño. Por favor denme ese
niño. Estoy dispuesta a aceptar cualquier niño que podría ser abortado y
darlo a una pareja de casados que lo amará y será amada por el niño.
Solamente de nuestro hogar de niños en Calcuta, hemos salvado más de
3,000 niños del aborto. ¡Estos niños han traído tal amor y alegría a sus
padres adoptivos y han crecido tan llenos de amor y júbilo!.
8 MITO. Es preferible abortar cuando el feto presenta alteraciones
genéticas o congénitas, pues ¿qué calidad de vida podrán llegar a tener
esos niños? Nadie desea un hijo con malformaciones o SIDA.
REALIDAD. Muchos no nacidos fallecen; otros no podrán llegar a la vida
adulta porque su naturaleza no está preparada para alcanzarla ¿por qué
acabar con ellos intencionadamente?
Gracias a los avances de la técnica aplicada en la medicina se han
conseguido adelantos que antiguamente eran inimaginables, y entre ellos
está la posibilidad de obtener datos suficientes para pronosticar alguna
patología del no ser en gestación. Pero, ¿quién dirá qué enfermedad es
definitiva para optar por el aborto?
Niños y adultos con problemas de discapacidad son
felices, mantienen la esperanza, y prefieren vivir a no haber nacido
nunca. Existen muchos casos que lo confirman.
Si fuera legítimo matar a un ser humano porque corre el riesgo de tener
una vida “sin valor”, entonces habría que matar a todos los que entren
en ese mismo modelo, porque ¿en dónde se sitúa la calidad de vida de una
persona? Realmente es algo muy subjetivo. En donde uno es feliz, otro
piensa en el suicidio.
Es pues necesario esperar a que cada uno elija su destino, no
adelantarse tomando una decisión que no admite rectificación. ¡Valiente
ley sería aquella que permite matar al más desvalido y débil, y en el
caso, enfermo!
Por tanto, estar a favor del aborto eugenésico conduce a la aberración
de suponer que dar muerte a un ser humano es hacerle un favor.
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[1] MARIAS, Julian, “La cuestión del aborto”, en periódico EL NORTE,
Monterrey, México, 25-XI-99
[2] Cfr. "Aborto y angustia" en ACEPRENSA, 139/92, Madrid, España,
28-X-92
* Si deseas conocer más acerca de este tema, comunícate directamente con
el autor del libro a la siguiente dirección de internet: oscarf@altavista.net
[3] Cfr. HERNÁNDEZ GÁLVEZ, Dr. Edgar, “Síndrome post-aborto”, en http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/galvez.htm1
[4] Cfr. “Aborto es cuatro veces más peligroso que parto, demuestra
estudio”, en ACI Digital, http://www.aciprensa.com, 20-VI-00
[5] Cfr. CENTRO DE AYUDA A LA MUJER, Informe de México en el seguimiento
Beijing+5 capítulo la mujer y la salud, p. 1 y Estadísticas Nacionales,
México, 1989-1999,
[6] Cfr. " Contento de estar aquí" en ACEPRENSA, 99/93, Madrid, España,
2-VII-93
[7] Cfr. "La certeza de una nueva vida" en Servicio Especial de
Informaciones nº 235, México, 15-III-83
[8] SALDAÑA ARÉVALO, Dr. Emilio, directamente al autor.
[9] Cfr. BURKE, Cormac, Felicidad y entrega en el matrimonio, Ediciones
Rialp S.A., Madrid, España, 1990, pp. 198-199
[10] Cfr. "El aborto visto de cerca" en ACEPRENSA, 172/95, Madrid,
España, 27-XII-95
[11] Cfr. “EE.UU.: 25 años de la legalización del aborto” en ACEPRENSA,
16/98, Madrid, España, 28-I-98
[12] Cfr. NATHANSON, Bernard, La Mano de Dios, Ediciones Palabra, 4
Edición, Madrid, España, 1999, p. 135
[13] Cfr. SHEIBER, Marta, "Yo me hice rica con el aborto", en revista
PALABRA nº 309, España, enero de 1991, p. 46
[14] International Herald Tribune, 18-IX-91.
[15] Por desgracia no me es posible conocer la fuente de estos párrafos.
Si alguno los identifica, mucho le agradecería que me lo comunicara para
darle el oportuno reconocimiento al autor de este escrito. Oscar
Fernández E.
[16] Cfr. OLLERO, Andrés (Universidad de Granada, España), “Eutanasia y
Multiculturalismo, Derecho, moral y religión en una sociedad
pluralista”, n° 3